martes, 6 de julio de 2010
Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y verás que hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.
Quédate sin mujeres: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto:
muérete y ya
Jaime Sabines
viernes, 2 de julio de 2010
La otra cara de Juan Rulfo
Brain Soup!
Cuando la fama y el éxito llegan, muchas veces es necesario dejar de lado cosas de la vida cotidiana, todos sabemos que ese no es mi caso (por ahora), pero sí lo fue para Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, tanto así que tuvo que limitarse a ser conocido como Juan Rulfo a secas.
Seguro que ya sabías de la existencia de este jaliciencie, pues su nombre es todo un hito de la literatura mexicana gracias a sus novelas, en particular por Pedro Páramo y el Llano en Llamas, pero lo que muy probablemente no sabías es que este señor también le hacía a la fotografía.
A pesar de haber sido fotógrafo antes de ser escritor, la fama que obuvo por sus novelas terminó por hacer que declinara su carrera como fotógrafo y se dedicara enteramente a las letras, que cada día le demandaban más tiempo.
Pero esta breve trayectoria fotográfica (1945-1955) rindió sus frutos, haciendo un surco entre las artes mexicanas. Su trabajo parece un análisis previo para toda su obra literaria, una especie de investigación para encontrar las raíces y orígenes de la esencia del pueblo mexicano.
Sus son recurrentes: paisajes, ruinas y el pueblo indígena. No hay muestras de la vida citadina en sus fotografías, simplemente no le interesaba, él prefería dar voz a ese pueblo olvidado.
Su trabajo llega a ser un recuento de un México ignorado, es un intento de explicar el presente a través de un punto de vista pasado. Muestra los vestigios de lo que fuimos, por un lado, los restos indígenas y por otro, el recuerdo de lo español.
Hay quienes lo consideran altamente influenciado por los fotógrafos de la época, otros se limitan a ver su obra fotográfica como las ilustraciones perfectas para su trabajo literario, lo cierto es, que aunque poco conocido, su labor fotográfica cuenta con una identidad propia, un amplio sentido de orgullo mexicano que busca enaltecer sus raíces y costumbres.
Juan Rulfo, un nombre escrito en oro, un novelista de renombre y un fotógrafo desapercibido, al final, la opinión la tienes tú...



miércoles, 30 de junio de 2010
let´s do it, let´s fall in love...
Brain Soup!
"Creo que te gustan los hombres más que a mí" fue lo que le dijo Linda a Cole y poco tiempo después se casaron. Melancólica, encantadora, sublime, definitivamente un canto al amor. Así es De-Lovely, una de las películas musicales más conmovedoras de los últimos años.Conocido por su gran talento y por sus singulares romances, Porter es en sí mismo un personaje del espectáculo estadounidense, donde no sólo marcó tendencias, sino dio un sello distintivo a las producciones musicales durante más de cuarenta años, entre las que destacan: París, The New Yorkers, Gay Divorce o Anithing Goes.
De-Lovely
El ganador del Óscar, Kevin Kline, interpreta a un Cole Porter magnífico, ensoñado, enamorado, pero al mismo tiempo con matices de melancolía y desolación.
La película nos muestra desde el momento en que Porter conoce a Linda Lee Thomas, una mujer divorciada ocho años mayor que él, con tanta gracia como dinero; hasta el desenlace final para sus insólitas vidas y amor.
En la vida real, Porter tuvo varios amantes a lo largo de su matrimonio con Linda, por ejemplo el bailarín de ballet ruso Boris Kochno o el coreógrafo Nelson Barclift, quien le inspiró la canción Night and Day, que en la película es cantada por John Barrowman.
A ciencia cierta no se sabe cuántas canciones fueron inspiradas por Linda Porter y cuántas por los diferentes amantes que tuvo Cole, pero las constantes son siempre las mismas, amor, desesperación, pasión, siempre de una forma sencilla y fresca.
¿Musical = Aburrido?
Es por demás sabido que al escuchar la palabra musical, la gran mayoría de las personas pierden el total interés sobre una película, catalogándola de aburrida, sin sentido o forzada, pero ¿cuál, si no como un musical, sería la mejor forma de contar la vida de un compositor?
El trabajo de Cole Porter sólo se puede entender en sus letras y sus canciones únicamente se pueden entender con su vida. Probablemente por falta de conocimiento, muchos de nosotros descartemos películas como De-Lovely, sin embargo, por qué no darse la oportunidad y abrir los horizontes a una nueva gama de posibilidades.
En particular, este musical nos da drama, un constante movimiento y un excelente manejo de tiempos, espacios y color. Desde París hasta Venecia y desde Brodway hasta Hollywood, una historia de amor mas no un cuento de hadas, sino una apasionada vida con errores y sufrimiento. Es como una canción con una tristísima letra y una tintineante melodía.
Para ser honesto, he pasado días enteros tratando de pensar la forma correcta de decir o más bien escribir lo que es tan simple: ¡Es una gran película!
Por eso, si lo que buscas es una buena trama, te sugiero que no le tengas miedo a De-Lovely, pues aunque no conozcas sobre Cole Porter, si alguna vez haz sentido la desesperación o la necesidad al amar entenderás a la perfección de lo que se trata.
domingo, 27 de junio de 2010
Si no fueras tan egoísta,
vaya que lo eres,
sí que lo eres...
Si no fueras tan egoísta,
dejarías que te colgara estrellas de las manos
dejarías que te robara un beso al mes.
Pero eres egoísta,
vaya que lo eres,
sí que lo eres,
quieres hacerme a tu molde
donde no tengo derechos,
sólo un secuestro voluntario
causado por culpas y sueños prostituidos.
Si no fueras egoísta,
tan egoísta como para amarme,
dejarías que a ratos te dijera que te amo,
dejarías que a ratos te quisiera.
Pero eres egoísta,
vaya que lo eres,
sí que lo eres,
tan egoísta que te creo,
tan egoísta que te lloro como niño
y vuelvo a caer de pie.
Si no fueras tan egoísta,
y vaya que lo eres,
podría ser pájaro por la mañana,
podría ser una historia perfecta.
Pero eres egoísta,
vaya que lo eres,
sí que lo eres,
casi tanto como yo...
jueves, 24 de junio de 2010

Furia, Rabia, Amor y Color
Las Dos Fridas, un retrato íntimo
Brain Soup!
Siempre he pensado que uno sólo puede hablar de aquello que conoce, de aquello que ama o que disfruta, de lo que uno vive para bien o para mal. ¿Pero qué haces cuando las palabras no bastan para desnudar tu realidad?
Ella lo pintaba, lo soñaba y luego lo hacía líneas de color. Frida Kahlo, la dueña y señora del autorretrato, pintora, activista social y sin duda una de las más grandes personalidades del México del siglo XX.
Su obra pictórica es extensa pero siempre con una constante, ella misma, metida hasta el fondo de cada uno de sus cuadros, donde rendía cuentas a pinceladas de sus sentimientos, de sus miedos y experiencias. Para muestras basta un botón.
Las Dos Fridas
Probablemente ya haz oído hablar de la más bigotona de las mexicanas (y también de las más famosas), Frida Kahlo, quien pintó con gran pasión un sin número de cuadros. Sin embargo, el más famoso y representativo de su trabajo es Las Dos Fridas, donde, si sabes ver entre líneas, encontrarás una historia de amor y pesar.
Todo empieza desde la primera pincelada, ella comenzó este cuadro en 1938, año en que se divorcia de Diego Rivera, el muralista mexicano, que a pesar de su fama de mujeriego rompecorazones, fue el amor indiscutible de Frida Kahlo.
En general, este cuadro juega con la dualidad, dos Fridas, dos personalidades diferentes. No es que se trate de bipolaridad, sino de la forma en tenía que afrontar la vida sin Rivera. ¿Haz sufrido por separarte de alguien? ¿Haz llorado inconsolablemente por terminar con apenas un año de relación? Si creíste que él o ella era tu "todo", imagina cómo se sintió Frida cuando perdió no sólo a su fuente de inspiración, sino a su mayor influencia y marido por diez años.
Del lado derecho está la Frida mexicana, así como decimos por acá, galanota, vestida como de costumbre, con un huipil de colores y su faldón, toda una juchona. Ésta representa la seguridad, el amor hacia sus raíces, el orgullo de ser ella misma. Pero al mismo tiempo también se trata de lo que ella había sido al lado de Diego.
Es por eso que su corazón está entero, intacto por estar enamorado. Unido a su corazón hay una arteria que se extiende por su brazo hasta su mano izquierda. En ella sostiene un pequeño retrato en miniatura de Diego Rivera, como si se tratara de un amuleto. Lo curioso es que este retrato existió en la vida real y fue encontrado entre las pertenencias de la pintora después de su muerte.
A la izquierda está la "otra" Frida, la que podríamos decir es la Frida europea, ya que usa uno de esos vestidos pomposos que tan de moda estuvieron del otro lado del charco. Ésta Frida es la "nueva", la que surge de entre la adversidad con ansias de libertad y rebeldía, pero que a la vez, se desangra.
En alguna ocasión, Frida le dijo a Diego: "Mi sangre es un milagro que desde mis venas, cruza el aire de mi corazón al tuyo", y eso es lo que quiere evitar ésta Frida. Con una pinza trata detener la hemorragia, pero sin éxito. Su corazón está partido, desgarrado por el dolor que implicaba perder a su Sapo.
Mientras la europea se mancha de rojo, la mexicana sigue aferrada a su foto. Pero una no puede vivir sin la otra y por eso, sus corazones se unen por una pequeña vena que les da vida a ambas mientras se pueda. Así es como Las Dos Fridas se toman de la mano, para demostrar que aunque sean diferentes forman parte del mismo cuerpo, de la misma mente y del mismo dolor.
Ironías
Hasta el tamaño del cuadro es un símbolo, se trata de la más grande de todas las pinturas de Kahlo, un enorme óleo de 67" x 67". Ella misma decía que para ese dolor era necesario un lienzo
igualmente grande.
Mucha gente se siente incómoda con el trabajo de Frida, incluso hay quienes lo consideran como un retorcido diario personal. Pero es aquí justo cuando llego al punto de partida, ¿De qué hablamos sino de lo que conocemos a la perfección?
Lo verdaderamente irónico es que la separación con Rivera duró apenas un año, después de ese tiempo, Frida y Diego decidieron unir de nuevo sus caminos, estar cerca y cuidarse mutuamente, no se volvieron a casar, pero el elefante y la paloma permanecieron juntos, mientras Las Dos Fridas los observaban como silentes testigos de su peculiar amor.
martes, 22 de junio de 2010
Sopa de Concha: Rosario Castellanos

domingo, 20 de junio de 2010
Antes de Lestad, de Edward y hasta del Conde Pátula, está Drácula, uno de los clásicos de la literatura fantástica.
Brain Soup
"Un vampiro está hecho para matar", al menos eso dice Edward, que con su cara bonita y pielecita de diamantes resulta ser el mayor exponente de la metrosexualidad vampírica.
Pero, qué dirían todas las seguidoras de Crepúsculo, si por la noche, justo antes de dormir, entre las penumbras de la noche apareciera un vampiro dispuesto a clavarles el diente. Seguramente se irían de... cuello, pero cuál sería su sorpresa si en lugar de nuestro amigo Cullen, apareciera un pálido anciano con ojos de fuego, una lánguida figura con uñas de por lo menos 20 cm de largo y, lo peor de todo, ¡pelos en las palmas de las manos!
Seguro que esa no se la esperaban, pero este añejo vampirito es el abuelo, por no decir padre, de todos nuestros actuales "chupasangre". Se trata, ni más ni menos, del famoso Cónde Drácula, que al lado de Frankenstein, El fantasma de la Ópera y El Dr Jekyll and Mr Hyde, ha despertado el terror en miles de lectores de estos clásicos de la literatura fantástica.
A lo largo de los años, diferentes culturas han creído en la existencia de seres que se alimentan de sangre humana, monstruos que renunciaron a la vida y rechazaron a la muerte, los llamados vampiros. Y es bajo la influencia de estos mitos que innumerables escritores han relatado los horrores y placeres de "matar para vivir".
No obstante, ningún escritor contemporáneo ha podido igualar el furor que causó el irlandés Bram Stoker en 1987, cuando publicó Drácula. Esta novela, que fue considerada por Julio Verne como la mejor la mejor novela de terror que se hubiera escrito hasta entonces, nos ilustra los temores y las supersticiones de los hombres hacia la muerte y lo sobrenatural.
Si viste la película del mismo nombre, que fue estrenada en 1992, tendrás idea de lo que hablo, sin embargo, ésta no es más que una adaptación, que si bien se parece, no alcanza a dibujarnos en su totalidad los detalles que Stoker puso en cada uno de los capítulos escritos a modo de diarios.
Algunos estudiosos de la literatura creen que Stoker pudo haberse inspirado en la vida de Vlad Dracuela, un príncipe rumano que, según la leyenda, bebía la sangre de sus prisioneros de guerra, a los que empalaba a las afueras de su castillo.
Lo cierto es que, a pesar de los años, siglos o milenios que hayan pasado desde la "invención" de estos seres, los humanos nos seguimos excitando con la idea del vampirismo en todas sus modalidades, año con año aparecen nuevas historias, series televisivas, libros o películas que fomentan nuestra imaginación.
Desde Lestad hasta el Cónde Pátula han sido derivados de esta obra, que aunque pueda parecer anticuada para la actual concepción de "lo que es un vampiro", sigue siendo su fundamento básico. Así que antes de perder horas haciendo cola para comprar tu boleto para el estreno de Eclipse, saca ajos y crucifijos y clávale una estaca en el corazón a este libro que, estoy seguro, te recordará cómo eran los vampiros antes de volverse "estrellas pop"