
Furia, Rabia, Amor y Color
Las Dos Fridas, un retrato íntimo
Brain Soup!
Siempre he pensado que uno sólo puede hablar de aquello que conoce, de aquello que ama o que disfruta, de lo que uno vive para bien o para mal. ¿Pero qué haces cuando las palabras no bastan para desnudar tu realidad?
Ella lo pintaba, lo soñaba y luego lo hacía líneas de color. Frida Kahlo, la dueña y señora del autorretrato, pintora, activista social y sin duda una de las más grandes personalidades del México del siglo XX.
Su obra pictórica es extensa pero siempre con una constante, ella misma, metida hasta el fondo de cada uno de sus cuadros, donde rendía cuentas a pinceladas de sus sentimientos, de sus miedos y experiencias. Para muestras basta un botón.
Las Dos Fridas
Probablemente ya haz oído hablar de la más bigotona de las mexicanas (y también de las más famosas), Frida Kahlo, quien pintó con gran pasión un sin número de cuadros. Sin embargo, el más famoso y representativo de su trabajo es Las Dos Fridas, donde, si sabes ver entre líneas, encontrarás una historia de amor y pesar.
Todo empieza desde la primera pincelada, ella comenzó este cuadro en 1938, año en que se divorcia de Diego Rivera, el muralista mexicano, que a pesar de su fama de mujeriego rompecorazones, fue el amor indiscutible de Frida Kahlo.
En general, este cuadro juega con la dualidad, dos Fridas, dos personalidades diferentes. No es que se trate de bipolaridad, sino de la forma en tenía que afrontar la vida sin Rivera. ¿Haz sufrido por separarte de alguien? ¿Haz llorado inconsolablemente por terminar con apenas un año de relación? Si creíste que él o ella era tu "todo", imagina cómo se sintió Frida cuando perdió no sólo a su fuente de inspiración, sino a su mayor influencia y marido por diez años.
Del lado derecho está la Frida mexicana, así como decimos por acá, galanota, vestida como de costumbre, con un huipil de colores y su faldón, toda una juchona. Ésta representa la seguridad, el amor hacia sus raíces, el orgullo de ser ella misma. Pero al mismo tiempo también se trata de lo que ella había sido al lado de Diego.
Es por eso que su corazón está entero, intacto por estar enamorado. Unido a su corazón hay una arteria que se extiende por su brazo hasta su mano izquierda. En ella sostiene un pequeño retrato en miniatura de Diego Rivera, como si se tratara de un amuleto. Lo curioso es que este retrato existió en la vida real y fue encontrado entre las pertenencias de la pintora después de su muerte.
A la izquierda está la "otra" Frida, la que podríamos decir es la Frida europea, ya que usa uno de esos vestidos pomposos que tan de moda estuvieron del otro lado del charco. Ésta Frida es la "nueva", la que surge de entre la adversidad con ansias de libertad y rebeldía, pero que a la vez, se desangra.
En alguna ocasión, Frida le dijo a Diego: "Mi sangre es un milagro que desde mis venas, cruza el aire de mi corazón al tuyo", y eso es lo que quiere evitar ésta Frida. Con una pinza trata detener la hemorragia, pero sin éxito. Su corazón está partido, desgarrado por el dolor que implicaba perder a su Sapo.
Mientras la europea se mancha de rojo, la mexicana sigue aferrada a su foto. Pero una no puede vivir sin la otra y por eso, sus corazones se unen por una pequeña vena que les da vida a ambas mientras se pueda. Así es como Las Dos Fridas se toman de la mano, para demostrar que aunque sean diferentes forman parte del mismo cuerpo, de la misma mente y del mismo dolor.
Ironías
Hasta el tamaño del cuadro es un símbolo, se trata de la más grande de todas las pinturas de Kahlo, un enorme óleo de 67" x 67". Ella misma decía que para ese dolor era necesario un lienzo
igualmente grande.
Mucha gente se siente incómoda con el trabajo de Frida, incluso hay quienes lo consideran como un retorcido diario personal. Pero es aquí justo cuando llego al punto de partida, ¿De qué hablamos sino de lo que conocemos a la perfección?
Lo verdaderamente irónico es que la separación con Rivera duró apenas un año, después de ese tiempo, Frida y Diego decidieron unir de nuevo sus caminos, estar cerca y cuidarse mutuamente, no se volvieron a casar, pero el elefante y la paloma permanecieron juntos, mientras Las Dos Fridas los observaban como silentes testigos de su peculiar amor.
Interesante, claro lo mio no es interpretar las formas y figuras retratadas... Sino las escritas o las habladas... Pero el leer tal descripción me gusta... Como ya dije lo mio no es eso pero se me hace romántico y desesperado... Curiosa combinación... Jejeje... Me retiro... 5 estrellas... Jejeje...
ResponderEliminarHey, me gustó muchísimo este artículo, muy bien tratado, la interpretación de la pintura se me hizo realmente atractiva y amena. Felicidades Rau, espero seguir leyendo cosas tan padres como ésta.
ResponderEliminarLU